BOLÍVAR EN BARICHARA. Por Edmundo Gavassa Villamizar (*)

EDMUNDO GAVASSA

Cabalgando sobre su caballo Palomo, Bolívar llegó a Barichara, en medio de un grupo de jinetes que lo recibieron con alborozo. Lo esperaba la culta sociedad que había preparado una recepción acorde con la importancia del visitante. Una de las ninfas relató con detalles los acontecimientos que se realizaron en tan memorable ocasión. Banquete de gala precedido de baile y finos licores, que se prolongó hasta la madrugada por la gran afición de Bolívar a la Danza.

Fue hospedado en la casa cural con todos los honores y consideraciones que ameritaba el personaje. Era costumbre hacer un trono, como homenaje especial y por el rango del ilustre huésped. Sin mucho protocolo Bolívar cambió el lugar por una de las ventanas. Libó vino con las ninfas allí presentes y respiró profundo por el cansancio que le había prodigado el viaje.

La casona situada en la otra esquina de la iglesia quedó enaltecida con la visita del Libertador a Barichara. Con el tiempo sufrió modificaciones y sus paredes en piedra fueron cubiertas con frisos de yeso y cemento que ahuyentaron la majestad de la construcción. El restaurador, erudito y Presbítero, José Antonio Arenas Prada le ha devuelto la exuberancia al hermoso claustro. En un trabajo de siete meses con diez artesanos revivió la época en que fue construida tan hermosa edificación que data de 1750.

Tuvimos la oportunidad de recorrer sus anchos corredores, de sentarnos en el pórtico, de mirarnos en el espejo de la entrada, de admirar los muebles de la época y cuadros de los antepasados del levita. La pinacoteca alberga sin números de artistas de la región, el comedor adornado con hermosas consolas y finos espejos nos trasladan al momento en que Bolívar vivió algunos días en esta población santandereana.

Hermosos fósiles de tortugas gigantes, piletas que lloran gotas de diamantes y un oratorio con sotanas y utensilios en plata y oro, en medio de la penumbra, invitan a la reflexión. Cocina que derrite la leña y chimenea que difunde el humo que aparece de repente en el firmamento como si fuera una locomotora que recorriera el poblado.

El auge que ha tenido Barichara ha hecho que gentes muy importantes se hayan establecido en esta reliquia colonial. Por eso la población esta descubriendo su pasado. El Académico y Presbítero José Antonio Arenas Prada ha adquirido la residencia en donde pernoctó Bolívar y la ha convertido en un verdadero museo. Ha descubierto las paredes de nuevo para salvar la piedra, perdida en el recuerdo y que es de exuberante belleza y esplendor.

La Academia de Historia de Santander se propone colocar una placa recordatoria para realzar la histórica visita del Libertador. Allí sesionará la Academia en pleno como exaltación a Bolívar y a quienes han salvado la casa que estaba en el olvido. El Centro de Historia de

Barichara formado recientemente, cuenta ahora con una bella sede, remodelada y llena de historia como un atractivo más de este Monumento Nacional.

Entre 1819 y 1827 dice una piedra en camino a Guane, “Paso del Libertador”. Nos cuenta Don Heriberto Silva en su libro que en el año de 1819 Bolívar venía de Bogotá, pasó por San Gil y siguió camino a Barichara a donde llegó el 9 de octubre y permaneció hasta el 11, cuando partió para Bucaramanga y de allí a Angostura para hacer presencia en el Congreso que se encontraba reunido en esa ciudad. Allí sugiere Bolívar la creación de la Gran Colombia, cuya ley fundamental es decretada el día 17 del mismo mes.

Entre 1820 Bolívar regresa a Angostura; el día 14 de febrero estaba en San José de Cúcuta, el 17 en Pamplona y el 23 pasa por Barichara camino a Bogotá a donde llega el 5 de marzo.

El 1827, el Congreso de Colombia no le admite a Bolívar su renuncia y lo llama a Bogotá a prestar juramento. El día 26 de agosto se encuentra en Bucaramanga, llega a Barichara el día 31 y parte al día siguiente 1 de septiembre.

De las tres visitas la más conocida históricamente es la que hizo el 9 de octubre de 1819, pasados 63 días de la gloriosa jornada en los campos de Boyacá, donde había quedado encendida la llama y sol brillante de libertad para los pueblos neogranadinos.

Don Heriberto Silva Rangel y Monseñor José Antonio Arenas Prada han salvado la historia de Barichara, el primero con su documento histórico y el segundo con el descubrimiento de tan hermoso claustro, tal vez comparable con los de Cartagena de Indias.

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* Periodista e historiador santandereano. Miembro de Número y ex Presidente de la Academia de Historia de Santander.

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Una respuesta a BOLÍVAR EN BARICHARA. Por Edmundo Gavassa Villamizar (*)

  1. RODOLFO USECHE MELO dijo:

    Cuales son los nombres, apellidos, fecha y lugar del nacimiento de los padres y abuelos de Monseñor José Antonio Arenas Prada?

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