No sé si en casa es gañán,
Su intimidad no la sé,
Ni me interesa su fe,
Si sigue a Dios o a Satán.
Pero por más capitán
Cuando juega al balompié,
De lejos bien se le ve
Lo petulante y patán.
Jamás he visto sus goles,
Disfruto más los bemoles
Que escucha un buen caminante;
Por ello siempre me ufano
De mantenerme lejano
De un tipo tan arrogante.
