Poesía

La sensibilidad de un pueblo se refleja en el amor que profese hacia la poesía.  
Colombia fue siempre un país de poetas. Poetas famosos, poetas no tan famosos, poetas desconocidos, pero todos excelentes. O, por lo menos, muchos de ellos excelentes. Un día cualquiera, nuestro país terminó abandonando la más delicada y bella de las expresiones literarias.

Por infortunio, quienes se presentaron o fueron presentados como los nuevos representantes del género poético, más que a hacer versos, se dedicaron a hablar mal de sus colegas y en lo que caímos fue en un sinfín de críticas destructivas que lo único que logró fue alejar a la niñez y a la juventud de la Poesía. Por desdicha (deberíamos decir que por fortuna, pero en este caso es una desdicha), todo lo que se distancia de las nuevas generaciones inevitablemente languidece y muere.

Para colmo de infortunio, la monserga de la lucha política, pero sobre todo del espíritu de intolerancia que la caracteriza, hizo que valiosos exponentes de la Poesía fueran relegados al rincón del olvido como castigo a la discrepancia con su orientación ideológica. Parece que nos cuesta reconocer en el contrario, en quien no profesa nuestras ideas o disiente de nuestro credo político o religioso, el talento literario.

Las casas editoriales empezaron, por su parte, a cerrarle las puertas a la Poesía porque las obras de versos supuestamente ya no se venden y el negocio editorial es, al fin y al cabo, eso: un negocio. Empero, un análisis desapasionado del universo literario nos muestra que no todo lo que está arropado por la fama y la publicidad es bueno, ni todo lo que se mantiene en las sombras de lo ignoto es malo. Y a este último entorno ha sido relegada hoy la Poesía, mientras lo primero -la fama y la publicidad- se le ofrece sin cortapisas a lo superficial y burdo.
Por ello, desde este portal decidimos intentar revivir el amor a la Poesía.  Esta sección del web site se ha creado, precisamente, para eso. Aquí volverá a tener cabida, con toda la generosidad que nos sea posible, el arte poético. No nos sumamos, entonces, a la masa irreflexiva que se está dejando arrastrar por el bullicio de un supuesto “progreso” para el cual nada significa la emoción ante la majestad del universo y de la vida, ni la fuerza inconmensurable del amor, ni la lucha de quienes no se resignan -o, mejor, no nos resignamos- a dejarles como legado a nuestros hijos un mundo dominado por la violencia, la ordinariez, el desamor y la ramplonería.

Nuestro compromiso es, pues, con una de las más sublimes expresiones del espíritu humano: la Poesía. Así que ¡bienvenidos al reencuentro con los versos!¡Bienvenidos al reencuentro con nosotros mismos!

NIÑOS Y NIÑAS

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