Temas forenses. SAMUEL VIÑAS. Casos psicológicos forenses 2. Por los psicólogos Juan José Cañas Serrano y Luz Amparo Sánchez de Cañas, del Colegio Colombiano de Psicólogos.

DR. JUAN JOSÉ CAÑAS SERRANO, PSICÓLOGO FORENSE.

Hechos

El primero de enero de 2010, Barranquilla fue estremecida con la noticia de que Samuel Viñas, destacado empresario de la ciudad, en la residencia de su ex esposa Clarena Acosta, luego de la celebración del Año Nuevo, le había dado muerte de dos disparos en la cabeza.

Aunque la mujer estaba decidida a separarse, lo había invitado para que recibieran el Año Nuevo al lado de sus tres hijos. Todo transcurría normalmente hasta el momento en que Samuel Viñas le pidió al puertorriqueño Charly Rodríguez, novio de su cuñada, que lo acompañara a su apartamento a recoger un computador en el que -según él- tenía pruebas de la infidelidad de su ex esposa; a éste le dijo que su imagen estaba quedando maltrecha ante sus amigos y familiares.

Después de la cena de Año Nuevo se reunió con su ex esposa y sus hijos en una habitación, encuentro al que invitó a Charly Rodríguez como testigo y empezó a lanzar improperios contra Clarena Acosta y su hija; le reclamaba porque le era infiel y aseguraba que tenía pruebas contundentes en su computador; a su hija mayor le reclamaba el haber acolitado a su mamá en el romance que tenía; luego sacó el revólver.

El asesinato fue cometido en presencia de los hijos. Laura, la hija mayor, le imploraba que no le hiciera daño a su mamá; de nada sirvieron los ruegos; éste, poniéndole el arma en la cabeza, la sacó de la habitación a empellones diciéndole “malparida, hijueputa”. El hijo menor le pedía que lo matara a él, pero no a su mamá.

La hija recuerda que su madre no opuso resistencia, estaba vencida y se acostó boca abajo, mientras su padre -con el arma en la mano- iba sacando, una a una, a las personas que se encontraban en la habitación. Luego cerró la puerta con llave y casi inmediatamente se oyeron los disparos”.

Charlie Rodríguez le preguntaba qué había hecho y le pedía que abriera la puerta. Samuel Viñas le contestó que lo que iba a pasar, pasó, y agregó que sólo se entregaría a la Policía; cuando ésta llegó, les dijo: “vengan que maté a mi esposa”. Cuando abrió la puerta, todos constataron horrorizados que la había matado.

Cómo era la relación de pareja

CLARENA ACOSTA, LA VÍCTIMA.

Cuando tenían 16 años de edad, Samuel Viñas y Clarena Acosta se ennoviaron; el noviazgo duró aproximadamente seis años; eran muy diferentes, a ella le gustaban las fiestas, divertirse, salir, bailar; él era obsesivo con su trabajo. Los años de noviazgo fueron turbulentos; Samuel Viñas era dominante, celoso. Clarena Acosta no sólo dudó en casarse, sino que incluso trató de escaparse, estaba decidida a dejarlo; su familia tampoco veía con buenos ojos este noviazgo; no obstante terminaron casándose en agosto de 1988.

Ya casada, terminó sometiéndose al régimen que le imponía su esposo; éste decía “no vas a hacer esto, es lo que yo diga y punto”, ella terminaba haciéndolo; todo el tiempo estaba controlándola, no le permitía, por ejemplo, usar cierto tipo de ropa. En la casa todo giraba en torno a él, ella lo atendía, estaba pendiente de sus necesidades y caprichos. Como era un trabajador incansable que no derrochaba en ningún vicio y siempre pensaba en invertir en los suyos, Samuel Viñas terminó haciéndose querer de la familia de Clarena Acosta.

En los negocios constituyeron una pareja insuperable; Samuel Viñas aportó su inteligencia y astucia, Clarena Acosta su creatividad; ella trabajaba en la fábrica todo el tiempo, su trabajo era la parte de diseño de ropa de niñas; él se dedicaba a la parte administrativa. El uno complementaba al otro, lo que determinó que el negocio fuera exitoso.

No obstante, Clarena Acosta vivía inconforme con el tipo de vida que llevaba; se sentía muy mal por la manera como su esposo la trataba; éste no la dejaba salir, no podía vestirse como ella quería; en la empresa la desautorizaba delante de las operarias y las secretarias. Durante su matrimonio, estuvo totalmente sometida, lo más parecido a una dictadura; siempre se hacía lo que él dijera, no había manera de refutarle nada; ella empezó a pensar en el divorcio.

A comienzos de 2009 ella le otorgó poder a una abogada para que iniciara la diligencia judicial ante un juzgado de familia. Cuando Samuel Viñas supo de la demanda de divorcio, dijo que iba a quemar la casa con todos adentro y que después se suicidaría. El 9 de noviembre de 2009, el Juzgado Séptimo de Familia falló a favor de Clarena Acosta la demanda de divorcio que había presentado en mayo de ese año.

Él decía que el divorcio no significaba nada, que eso era un papel; para él, ella seguía siendo su mujer; decía que eso no podía cambiar nunca; que no iba a haber divorcio; se burlaba de eso; que ella no iba a ser libre. Le decía que la única forma de que ella fuera libre es que él se muriera o murieran ambos; le repetía que no podía escaparse de él.

Una Comisaría de Familia le impuso a Samuel Viñas una caución para que se mantuviera alejado de Clarena Acosta, hizo caso omiso de ella. Andaban juntos, ella decía que estaba aguantando los últimos momentos para irse; él la llevaba al trabajo y la iba a recoger. Las veces que intentó moverse por su cuenta le armó escándalos y eso a ella la atemorizaba y decía que no le quedaba otra alternativa que permitirle que la acompañara.

Samuel Viñas decía que haría todo lo necesario para retenerla. Ella a veces se sentía rendida, a veces tomaba fuerza. Sentía que no iba a poder, que en cualquier parte del mundo donde estuviera, él la iba a encontrar. Clarena Acosta trató de no amargarse, de estar tranquila, soportó estoicamente. En cambio Samuel Viñas lloraba con frecuencia y la gente se compadecía de él. Haciendo referencia a ese hecho, ella decía: “voy a tener que llorar también, no se imaginan el infierno que estoy viviendo”.

Dos meses antes de su muerte, Clarena Acosta había manifestado en un juzgado de familia de Barranquilla: “Me amenaza con matarme a mí, matar a nuestros hijos, y después suicidarse, no me deja vivir en paz”; además, la tiraba contra las paredes y las mesas, y en una ocasión intentó ahorcarla.

Ante el hostigamiento permanente de Samuel Viñas, Clarena Acosta se fue a vivir a casa de sus padres, pero unos días antes de Navidad, aquél la convenció de regresar al domicilio en el que finalmente la mató. Ella huía porque tenía miedo de que la matara. En un viaje de negocios intentó ahorcarla y tirarla desde lo alto de un apartamento; Samuel Viñas le reiteraba que ella tenía que estar siempre con él.

Ella se mudó a donde sus padres por sugerencia de los sicólogos que la vieron; todos coincidían en que debía estar protegida, acompañada por la familia; existía el temor de que algo ocurriera. Ella se quería ir de Barranquilla, de Colombia, dónde él no pudiera encontrarla; sabía que estaba en peligro inminente de muerte, mucha gente lo sabía.

Peculiaridades de la relación

SAMUEL VIÑAS, EL VICTIMARIO.

En el transcurso de las audiencias adelantadas como parte del juicio que se le siguió a Samuel Viñas por el homicidio de Clarena Acosta, se conocieron algunas de sus rasgos desadaptativos, información clave para identificar los motivos que tuvo para asesinarla.

Lo que más sorprendió fue el saber que Samuel Viñas obligaba a su esposa a tener relaciones sexuales con otros hombres. Todo apuntaba a que era un hombre extremadamente celoso, y en ese contexto, lo último que se podría imaginar era que disfrutara viéndola tener relaciones sexuales con otros hombres.

El italiano Fabio Ferrari, quien hizo parte de un triángulo amoroso con la pareja Viñas-Acosta, y la persona por la que Clarena Acosta estaba dispuesta a terminar su relación sentimental con su esposo, aseguró que ella le había confesado que le tenía miedo a Samuel Viñas, que no quería seguir casada con él, y que éste la obligaba, bajo amenazas de muerte, a tener actividad sexual con otros hombres. Resulta difícil de entender que un hombre celotípico pueda propiciar que su cónyuge tenga relaciones sexuales con otros hombres.

Esta versión fue respaldada por el psiquiatra Fernando Cortissoz, a quien la pareja consultó cuando el divorcio era inminente y quien los atendió entre junio y julio de 2009. Según éste, la pareja le había comentado acerca de su relación con un amigo italiano; él sentía que la situación “se les estaba saliendo de las manos”.

Samuel Viñas, al parecer, disfrutaba exponiendo sexualmente a su esposa y ella, por miedo, terminaba participando. En su informe pericial, los siquiatras de Medicina Legal que lo examinaron concluyeron que para éste su esposa era un objeto sexual, que la había cosificado.

Samuel Viñas indujo a su esposa a tener aproximaciones sexuales con extraños a través de internet, con lo que no contaba era con que se fuera a enamorar de alguno de ellos, cosa que, al parecer, ocurrió con el italiano Fabio Ferrari. Cuando constató el enamoramiento, se disparó su celotipia. Cuando ella, después de un viaje regresa a Barranquilla a formalizar el divorcio, Samuel Viñas, carcomido por los celos, decide asesinarla.

Según el psiquiatra Fernando Cortissoz, Clarena Acosta empezó a asustarse, cuando Samuel Viñas empezó a intervenir los teléfonos y la sometió a una vigilancia permanente, al extremo de que los porteros y las empleadas de la casa le decían a él si apagaba la luz o se quitaba el maquillaje.

Durante el juicio se manejó la hipótesis de que el saber Samuel Viñas que Clarena Acosta mantenía un romance con el italiano Fabio Ferrari y que estaba dispuesta a irse a vivir con él a Europa lo habían llevado a matarla.

¿Comprendía Samuel Viñas lo que hacía?

UN ASPECTO DEL JUZGAMIENTO DE SAMUEL VIÑAS POR LA JUSTICIA PENAL.

La defensa de Samuel Viñas argumentó frente el Tribunal que éste había asesinado a Clarena Acosta en estado de “ira e intenso dolor” y pidió que fuera declarado inimputable.

No obstante, diversos indicios permiten suponer que Samuel Viñas planificó el homicidio. Le había comprado a un primo el arma y había denunciado que su esposa había amenazado con asesinarlo. Cuando se despidió del portero del edificio le habría dicho inicialmente “hasta luego”, pero después corrigió, “no, usted y yo no volveremos a vernos”.

Cuando sacó a quienes estaban en la habitación dijo: “esto se va a acabar ahora”. Además, una persona que se da tiempo para sacar a la gente con revólver, cerrar la puerta y poner seguro, sabe lo que está haciendo. Después del crimen, Samuel Viñas aceptó su responsabilidad, manifestó estar tranquilo y dijo que había descansado porque ella lo engañaba.

Samuel David Viñas, el hijo mayor de la pareja, durante su testimonio contó que su madre le había anticipado cómo la iba a matar; le había dicho, “Él me va a matar, va a coger una pistola y me va matar”.

Laura Viñas, la hija de la pareja, durante su testimonio contó que ella había escuchado cuando su padre le dijo a su madre: “Voy a matarte, pero lo voy a hacer en una forma tan inteligente que no voy a ir a la cárcel.” Y remató diciendo, él no estaba loco, lo que estaba era obsesionado con mi mamá.

Los psiquiatras de Medicina Legal en su informe pericial señalaron que Samuel Viñas comprendía lo que hacía, su relato de los hechos sobre el homicidio fue coherente, reconoció la ilicitud de sus actos y se entregó a la policía inmediatamente.

Condena

SAMUEL VIÑAS CAMINO A LA CÁRCEL PARA CUMPLIR UNA CONDENA DE MÁS DE CUARENTA AÑOS DE PRISIÓN.

El 20 de noviembre de 2010 el Juez Tercero Penal del Circuito de Barranquilla condenó a Samuel Viñas a 45 años y 10 meses de prisión; lo encontró responsable del delito de homicidio agravado en concurso con porte ilegal de armas de fuego. El juez adicionalmente acotó que las pruebas reunidas dentro del proceso dejaron en claro la actitud castrante, dominante, arrolladora y explosiva del acusado.
El 24 de agosto del 2011, acogiendo la petición de la defensa de revisar la sentencia, el Tribunal Superior de Barranquilla redujo a 31 años la condena, al considerar que el delito cometido configuraba un homicidio simple en concurso con porte ilegal de armas.

El 21 de octubre del 2011, la Procuraduría General de la Nación solicitó ante la Corte Suprema de Justicia, mediante recurso de casación, que anulara la reducción de condena que el Tribunal Superior de Barranquilla hizo al empresario Samuel Viñas por el asesinato de su propia esposa. Según el Ministerio Público, el Tribunal no consideró el estado de indefensión de la víctima al momento de cometerse el crimen. También sostuvo que no se tuvo en cuenta que el asesinato fue cometido en la residencia de la familia, donde se encontraban los hijos de la pareja, quienes fueron testigos de la discusión previa al asesinato, escucharon los disparos y vieron el cadáver ensangrentado de su madre.

La Fiscalía sostuvo que la frialdad con que el procesado cometió el asesinato demuestra que no estaba en estado de demencia temporal. Por su parte, la defensa de Samuel Viñas enfatizó en que en el momento de asesinar a su ex esposa, el empresario se encontraba en un estado de ira y demencia temporal, lo que no permitía que se le imputara el cargo de homicidio agravado.

El 23 de abril de 2012, la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia revocó la rebaja de pena que le había sido concedida, en segunda instancia, a Samuel Viñas por el asesinato de su esposa Clarena Acosta. El condenado deberá pagar 42 años 9 meses y 3 días luego de que se considerara que su conducta, por las condiciones de indefensión de la víctima, era agravante del homicidio.

Debido a las múltiples aristas de este caso y a la enorme información existente sobre él, no fue posible hacer algunas reflexiones sobre el mismo. Para evitar que quede incompleto, nos vamos a permitir romper el esquema que se le dio a esta serie, en consecuencia, habrá una segunda entrega, que se hará el próximo domingo, en la que se harán algunas consideraciones sobre la violencia conyugal, las parafilias y los celos.

Esta entrada fue publicada en La pluma ajena. Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

*

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>