USO Y ABUSO DEL PODER TRIBUTARIO DEL ESTADO. Por Óscar Humberto Gómez Gómez.

EL ENTONCES CANDIDATO A LA PRESIDENCIA JUAN MANUEL SANTOS PROMETIENDO, FRENTE A SU OPONENTE ANTANAS MOCKUS Y A COLOMBIA ENTERA, QUE EN SU GOBIERNO NO SUBIRIA LOS IMPUESTOS. ANTANAS MOCKUS DIJO LO CONTRARIO. CON SUS RESPUESTAS, ESA NOCHE LA SUERTE DE AMBOS QUEDABA SELLADA. YA SON VARIAS LAS REFORMAS TRIBUTARIAS EN EL LARGO GOBIERNO DE SANTOS.

EL ENTONCES CANDIDATO A LA PRESIDENCIA JUAN MANUEL SANTOS PROMETIENDO, FRENTE A SU OPONENTE ANTANAS MOCKUS Y A COLOMBIA ENTERA QUE EN SU GOBIERNO NO SUBIRIA LOS IMPUESTOS. ANTANAS MOCKUS DIJO LO CONTRARIO. CON ESAS RESPUESTAS, LA SUERTE DE AMBOS QUEDÓ SELLADA. SIN EMBARGO, YA SON VARIAS LAS REFORMAS TRIBUTARIAS EN EL LARGO GOBIERNO DE SANTOS.

En las oscuras épocas del Medioevo, el derecho penal no tenía más límites que la voluntad omnímoda del poderoso.

Que a un reo le impusieran la pena de muerte o apenas la prisión domiciliaria no dependía sino de si el juez se había levantado esa mañana con los trapos al revés o de buen genio.

Hasta que empezó a surgir de entre las tinieblas la luz: César Beccaría prendió la lámpara de la oposición a ese estado de arbitrariedad absoluta con un libro llamado De los delitos y de las penas (1764).

Allí dijo, entre otras cosas revolucionarias, que el poder penal del Estado no era infinito, sino que tenía un límite, y ese límite era el del tope máximo que en la penalidad del delito estableciera la ley.

A partir de ahí comenzó la etapa histórica del Siglo de las Luces.

En el derecho tributario están haciendo falta hace mucho: un César Beccaría, un dique jurídico al poder impositivo del Estado y el comienzo del Siglo de las Luces, porque estamos inmersos literalmente en las profundidades del más siniestro oscurantismo.

El derecho tributario no puede seguir siendo simplemente el reflejo de la voluntad omnímoda del gobernante de turno o de su ministro de hacienda.

La confiscación está prohibida.

La pregunta que debe quedar claramente resuelta, entonces, es la siguiente: ¿Cuál es el porcentaje máximo de los ingresos de una persona que el Estado le puede quitar para no caer en la confiscación parcial de lo que se gana?

El pueblo contribuyente debe levantarse a exigir respeto al porcentaje que de sus ingresos tiene derecho a que le quede libre.

Si no logramos establecer ese dique constitucional, mañana o pasado el gobierno puede subir el IVA al 20%, o al 23%, o al 35%, o al porcentaje que le dé la gana.

El impuesto de renta está en el 34%. Mañana o pasado podrá elevarlo al 40% o al 50%.

Y cuando eso suceda, aparte de las mismas críticas inocuas de siempre, no pasará absolutamente nada.

Salir a la calle para exigir el respeto gubernamental a nuestros ingresos y a lo que hemos conquistado con nuestro trabajo es más importante que salir a la calle a matarnos por un gol.

Ojalá lo entendamos.

O los goles que nos marcarán en el futuro inmediato serán más dolorosos que todos los que hasta ahora le han metido a la Selección Colombia.

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