¡Hace ya cuarenta años yo empecé a estudiar Derecho! Por Óscar Humberto Gómez Gómez.

CON MÓNICA.

Hace ya cuarenta años yo empecé a estudiar Derecho;
tenía una inmensa riqueza, a pesar de ser modesto:
el don de la juventud, cofre de rico joyero,
que vale más que el diamante más puro del universo.

Hace ya cuarenta años yo empecé a estudiar Derecho;
tenía valores guardados a lo largo de los tiempos
en el invisible banco de mis bolsillos secretos:
honrar la vida del otro y no gustar de lo ajeno.

Hace ya cuarenta años, ni un año más, ni uno menos,
viajaba montando en bus, no me importaba el sereno,
tocaba mal la guitarra con un anillo en el dedo
y no me preocupaba saber tan solo tres puestos.

Hace ya cuarenta años yo empecé a estudiar Derecho,
y dándoles serenatas a aquellos que me quisieron,
con novedosas baladas y con antiguos boleros,
vi a veces salir el sol por encima de los cerros.

Hace ya cuarenta años yo empecé a estudiar Derecho,
pensando que la justicia no era tan solo un concepto,
soñando con que la vida cambiaría con el tiempo
si yo a las adversidades sabía ponerles el pecho.

Hace ya cuarenta años yo empecé a estudiar Derecho,
consciente de los pesares que padecía mi pueblo,
creyendo que surgirían un país y un mundo nuevo
de algunas frases rebeldes escritas en mi cuaderno.

Hace ya cuarenta años yo empecé a estudiar Derecho,
delgado como Quijote, leal como su escudero,
pensando que acabaría las injusticias del mundo
y haría que el mundo fuera un lugar justo y honesto.

Hace ya cuarenta años yo empecé a estudiar Derecho,
firmando letras de cambio en ausencia de dinero,
y aprendiendo que en la vida siempre se vive aprendiendo
y que la cometa eleva cuando sopla en contra el viento.

Hace ya cuarenta años, cuarenta años completos,
viajaba en un bus urbano escaso de pasajeros
cuando la vi que subía, alta, pálida y sonriendo,
vestida de blusón blanco, bluyín y cinta en el pelo.

Hace ya cuarenta años en esta historia sin freno,
que me sedujo enseguida el largo de su cabello,
y al poco tiempo ya estaba en mis adentros temiendo
que aquel amor por Florencia no me cupiera en el pecho.

Hace ya cuarenta años que empecé a estudiar Derecho
y yo no podía creer aquello que estaba viendo:
que era universitario, de pluma y de folder negro,
y que tan solo en seis años serían reales mis sueños.

Hace ya cuarenta años, ¡cómo ha pasado ya el tiempo!
es como si mañana Chepe Amaya, en tono quedo,
nos fuera a decir que el derecho de la Roma de otros tiempos
se encuentra todo copiado por Cecilia en el tablero.

Hace ya cuarenta años conocí a mis compañeros,
a Mónica, y a Esperanza, a María Adela, a Roberto,
a Álvaro, y a Vicente, a Ángel Ovidio y a Néstor,
a Rito Antonio, a Fabiola, a Emma Patricia y al resto.

Hace ya cuarenta años que empecé a estudiar con ellos,
a algunos los conocía desde mis años pretéritos,
ya conocía a Ciro Antonio, no así a Carlos Humberto,
pero en últimas a todos yo terminé por quererlos.

Hace ya cuarenta años, hoy lo tengo en mis recuerdos,
conocí a un amigo amable a quien Dios le dio el talento
de resumir con sus manos la belleza en un florero
y así entendí que en las aulas también el mundo es diverso.

Hace ya cuarenta años yo empecé a estudiar Derecho
con Luisa Fernanda al lado combatiendo contra el sueño
y atrás una embajadora de los riscos sangileños
de nombre Martha Cecilia saludándome a lo lejos.

Hace ya cuarenta años fui primíparo y bohemio
aunque nunca seguí a Baco, ni el tabaco me hizo fieros;
me gocé todo el humor de María Josefa entero
y supe que la Amistad tenía apellido Acevedo.

Hace ya cuarenta años, cuarenta años completos,
hace ya cuarenta años que empecé a estudiar Derecho,
creyendo entonces que el mundo sería más justo, y yo bueno,
si yo mismo era más justo y el mundo era más honesto.

Hace cuarenta años, cuando yo hablaba de esto,
pensaban que yo era el loco y el mundo el que estaba cuerdo:
los años fueron pasando y ya fueron comprendiendo
que yo era el que estaba sano y era el planeta el enfermo.

Hace ya cuarenta años que empecé a estudiar Derecho,
con unos libros prestados, y ya ajados de lo viejos,
que fueron mis instructores, profesores y maestros,
y en horas de biblioteca me enseñaron sus secretos.

Cuarenta años atrás yo era mordaz y sincero,
decía lo que pensaba, cantaba duro y abierto,
y en noches de soledad, de amor, de luna y luceros,
era capaz de cambiar el mundo a punta de versos.

Hoy llevo a cuestas tristezas y alegrías de otros tiempos,
hoy soy ya menos iluso, quizás soy menos ingenuo,
la vida ya me ha enseñado, sin conferencias ni previos,
lo que jamás me enseñaron en las aulas mis maestros.

Mas, a pesar de las cosas que hasta ayer me sucedieron,
de haber conocido el mundo real de los atropellos,
a jueces que no eran justos y leyes que no rigieron,
a pesar de que el balance arroja saldos inciertos,

con toda seguridad, si regresara al comienzo,
otra vez me inscribiría para principiar de nuevo,
y en cuatro décadas más me estaría repitiendo:
¡Hace ya cuarenta años yo empecé a estudiar Derecho!

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9 respuestas a ¡Hace ya cuarenta años yo empecé a estudiar Derecho! Por Óscar Humberto Gómez Gómez.

  1. ALONSO PRIETO GALVIS dijo:

    Bastaron veinticuatro estrofas para evocar su época de estudiante en la Unab, juventud repleta de sueños, esperanzas e ilusiones. Dr. Óscar Humberto: me deleito con sus escritos y admiro su capacidad intelectual y profesionalismo en las actividades que desempeña.

    Cordial saludo,

    APG.

  2. Alix Serrano Otero dijo:

    Es fabuloso ver que de las experiencias y trajines personales se puede hacer poesía y en ella plasmar las improntas de nuestra vida. Felicitaciones por tan valioso talento.

  3. Felicitaciones Oscar Humberto.

    Que continúe trabajando con el mismo entusiasmo, poniéndole chispa a la vida y con la actividad que más le gusta, haciendo patria e incentivando a los amigos en la dura tarea solidaria por la paz y la aplicación de la Justicia Social.
    Un abrazo,

    Alcides Antonio

  4. Fabio Bolívar dijo:

    Gracias por tenerme dentro de tus contactos; soy seguidor de tu música y poesía, así que espero, como dicen los muchachos, que no me vayas a abrir. Un abrazo.

  5. Adolfo Clavijo dijo:

    Excelente la historia y excelente la forma de narrarla. La disfruté. Felicitaciones doctor Oscar Humberto. Cordial saludo.

  6. Héctor Hernández Mateus dijo:

    Bueno, la ilusión que tuve de estudiar derecho a mis 24 años se frustró por un terrible accidente de motocicleta; luego, para tratar de cumplir en parte tal interés, a mis cuarenta y pico me capacité como Conciliador en Equidad y desde allí busco que haya, mediante mi orientación, justicia y defensa de los derechos de los más desvalidos. Pareciera que su ideal, al igual que el mío, es que no haya opresión, que el respeto fundamente las relaciones sociales, culturales, laborales, en fin el desarrollo del colectivo. El tiempo es corto y creo que 40 años han servido para hacer muchas cosas; tener la frente en alto le permite, mi querido y respetado Doctor Gómez, decir: “Estoy cumpliendo y lo seguiré haciendo”.

  7. ALEJANDRO GÓMEZ LAMUS dijo:

    Respetado Dr. ÓSCAR HUMBERTO: yo empecé a estudiar derecho en la Facultad de Derecho en la UNAB en el año de 1974, y conocí a muy buenos profesores como el Dr. José Amaya en la catédra de Derecho Romano. Traté también a María Adela Pulido Lamus, una mujer servicial y amable. Yo también montaba en bus, pero ese año entré a trabajar en la Rama Judicial; entonces, viajábamos en el jeep de Gilberto Gómez Plata. En mi diario narro la vida en la UNAB y allí escribía:
    “Tal vez difícilmente encuentre
    otra niña tan buena en la ciudad,
    que irradie dulzura y hermosura
    y tenga para mí especial ternura;
    cómo piensa y cuán sincera siente
    esa china silente de la UNAB”.
    (Capítulo 39, páginas 134 y 135).

  8. María Adela Pulido Lamus dijo:

    Oscar, muchas gracias por su mensaje y sobre todo por no borrarme de la lista, a la cual me siento privilegiada pertenecer.
    Leí con riguroso detenimiento “¡HACE YA CUARENTA AÑOS YO EMPECÉ A ESTUDIAR DERECHO!” y no pude evitar que mi mente se transportara a esas bellas épocas. Tampoco pude detener la furtiva lágrima producto de la nostalgia por esos tiempos.
    Gracias por compartirlo.
    Un abrazo por esa amistad que siempre nos ha unido,
    María Adela

  9. Fabiola Clavijo dijo:

    Esto es bellísimo Oscar; gracias por hacernos traer a nuestras mentes el recuerdo de los estudiantes alegres y joviales que fuimos… la sentada de María Josefa en las piernas de Néstor para hacerlo sonrojar… Siento nostalgia, y una que otra lágrima quiere rodar al paso del tiempo… Pero, bueno, hay que conmemorar esa fecha, ¿le parece?

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