EL EXILIADO (II). Por Óscar Humberto Gómez Gómez, Miembro Correspondiente de la Academia de Historia de Santander.

[En memoria de László Majthényi]

Desde la fundación misma de Hungría por el Rey San Esteban, en el año 1000, la nobleza hizo parte de la cultura propia de la sociedad húngara, la cual se formó a partir del pueblo magiar, ocupante de la región de Transilvania.

BASÍLICA DE SAN ESTEBAN (BUDAPEST).

SAN ESTEBAN, FUNDADOR DE HUNGRÍA Y SU PRIMER REY.

ÁRPÁD FESZTY. LA LLEGADA DE LOS MAGIARES.

Después de San Esteban, uno de los más destacados reyes de Hungría fue Ladislao, quien gobernó entre los años 1077 y 1095 y a quien la Iglesia también elevó a los altares convirtiéndolo en San Ladislao. El nombre español Ladislao equivale en húngaro al de Laszlo (escritura original: László).

SAN LADISLAO I REY DE HUNGRÍA // MONUMENTO EN LA CIUDAD DE ALBA REGIA (HUNGRÍA CENTRAL).

En realidad, para cuando los tanques soviéticos penetraron el territorio húngaro en el fatídico noviembre de 1956, los títulos nobiliarios —que se transmitían por sucesión y eran, por lo tanto, títulos hereditarios— ya habían sido oficialmente suprimidos en Hungría desde una década atrás, en 1945, a raíz del comienzo del dominio político soviético en el país como consecuencia de la victoria de las tropas rusas sobre las alemanas en desarrollo de la Segunda Guerra Mundial y el inevitable desencadenamiento de la era comunista dentro del territorio húngaro.

COMO ERA OBVIO, EL ASCENSO DE LOS COMUNISTAS AL PODER EN HUNGRÍA SIGNIFICÓ EL FIN DE LOS TÍTULOS NOBILIARIOS.

Empero, quienes los habían ostentado seguían siendo tenidos, dentro de la nación húngara, como nobles por tradición. Y es que la Antropología Cultural enseña que la cultura de las sociedades es cambiante —no existen culturas estáticas—, pero los cambios no se producen entre la noche del miércoles y la mañana del jueves; las naciones tienen que irse amoldando a las nuevas realidades históricas y, como es obvio, también a esas realidades se van adaptando los hombres y las mujeres.

De hecho, cuando aconteció la invasión de Hungría por la Unión Soviética en 1956 habían transcurrido apenas unos ciento treinta meses desde la abolición de los títulos nobiliarios, por lo cual a los hombres y mujeres investidos de tales dignidades, así hubiesen sido despojados de ellas, buena parte de sus compatriotas les seguían profesando el mismo trato respetuoso del que gozaban tan solo un par de lustros atrás. De hecho, también, sociedades que habían formado parte de Hungría, como Eslovaquia, Croacia y Bohemia, mantuvieron —y mantienen— los títulos nobiliarios. La primera llegó a formar parte de Checoslovaquia, nación que contaba con nobleza propia.

El Reino de Hungría se mantuvo desde el año 1000 hasta el año 1919. Sin embargo, todo no fue tan obvio. Durante algún tiempo, Hungría quedó subsumida dentro del Imperio Romano-Germánico y luego dentro del Imperio Austríaco. En 1848, el pueblo húngaro se sublevó por su independencia nacional en la que se llamó la Revolución Húngara. Sin embargo, el levantamiento fue sangrientamente sofocado. Hungría insistió en su independencia hasta que logró que se le reconociera como nación aparte de la austríaca, con dos gobiernos separados, el de Hungría con sede en Budapest y el de Austria con sede en Viena, cada uno con su Parlamento y con su propio Primer Ministro, pero, eso sí, reconociendo al mismo Emperador. Fue, entonces, la época del Imperio Austro-Húngaro  (1867-1919). Precisamente el asesinato del sucesor del trono en 1914 en Sarajevo desencadenó la Primera Guerra Mundial.

Dentro de la propia nobleza austríaca surgió una figura prominente a favor de la independencia de Hungría: fue Sissi, Emperatriz de Austria y Reina de Hungría, cuyo verdadero nombre era Isabel de Baviera y con cuya vida (1837-1898) se filmaron tres películas: Sissi (1955), Sissi Emperatriz (1956) y El destino de Sissi (1957).

SISSI, REINA DE HUNGRÍA.

MONEDA DEL REINO DE HUNGRÍA / CORONA.

MONEDA DEL REINO DE HUNGRÍA / DUCADO.

ESCUDO DEL REINO DE HUNGRÍA CUANDO EL PAÍS HACÍA PARTE DEL IMPERIO AUSTRO-HÚNGARO. EL REINO DURÓ ENTRE LOS AÑOS 1000 Y 1919.

En el reino húngaro existían sólo tres títulos nobiliarios hereditarios: el de Conde, el de Barón y el de Señor, aunque antiguamente este era el único título noble existente.

El Conde formaba parte de la alta nobleza húngara (főnemesség) y, por lo general, ocupaba altos cargos, como el de gobernador de provincia (ispán), el palatino del reino (nádorispán) o el de obispo, arzobispo o cardenal.

El Barón pertenecía también a la alta nobleza húngara (főnemesség), su título tenía el mismo origen que el del Conde,  e igualmente ocupaba altos cargos como el de gobernador de provincia (ispán), subgobernador de provincia (alispán) u obispo.

El Señor formaba parte de la nobleza húngara media (köznemesség) y servía de intermediario entre la aristocracia y el campesinado. Los títulos de Señor habían sido obtenidos con posterioridad al que obtuvieron los condes y los barones. Como hacia el siglo XVIII las familias aristocráticas comenzaron a desaparecer, y por ende empezaron a disminuir los condes y los barones, los señores constituyeron la generación de relevo. Con tal fin, los señores (y las damas, se entiende) se casaban con las baronesas (o barones) y las condesas (o condes), y empezaban a recibir el mismo de aquellos. Los señores ocupaban también altos cargos, como el de juez de los nobles (szolgabíró), subgobernador de provincia (alispán), obispo o miembro del consejo canónico.

Igualmente existía la llamada nobleza baja (kisnemesség), compuesta por los húngaros székely de Transilvania y algunos guerreros hajdú y kuruc que obtuvieron títulos de nobleza comunes cerca del siglo XVII.

ELIZABETH BÁTHORY, CONDESA HÚNGARA DEL SIGLO XVI.

El antenombre nobiliario (suprimido también en 1945), se expresaba anteponiéndole al apellido el nombre del asentamiento del cual provenía la familia y agregando la letra “i”, equivalente al “de” del idioma español, como expresión de la pertenencia a ese lugar. Así, por ejemplo, el apellido Horthy, procedente de “Nagybánya”, en español era “Horthy de Nagybánya” y en húngaro “nagybányai Horthy”.

Precisamente, un Horthy, Miklós Horthy, Regente de Hungría, Almirante de un país sin mar y sin Marina, fue el gobernante que permitió la ocupación militar de Hungría por parte de las tropas alemanas (1941), desalojadas más tarde por los rusos (1945). A ambos hechos nos referiremos más adelante.

MIKLÓS HORTHY, REGENTE DE HUNGRÍA.

La procedencia del noble podía ser, no de un solo lugar, sino de dos. Así, si la familia tenía el título de barón o de conde, se expresaría de la siguiente manera: en español: “conde Andrássy de Csíkszentkirály y Krasznahorka”; en húngaro: “csíkszentkirályi és krasznahorkai gróf Andrássy”.

Los apellidos nobles de Hungría que comenzaban por la letra “M” —y siguiendo el orden alfabético— eran los siguientes:

“Majthényi de Kesseleökeö, Mednyánszky de Aranyosmedgyes, Mézes de Retteg, Mikes de Zabola, Miklós de Dálnok, y Mikszáth de Kiscsoltó”.

Ello significa que el apellido noble “Majthényi” procedía de “Kesseleökeö”.

[CONTINUARÁ…]

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